El
otro día recurrí al gran invento de la TV para mis noches de insomnio,
el catalogo de contenidos, y ahí buscando algo que ver elegí una
película que no había visto nunca, La camarera.
No me entusiasmó, pero tampoco sé si echarle la culpa a ella, o a las
pocas ganas con que la vi. Lo que sí me gustó fue una frase que le oí a
la protagonista, ella que siente su embarazo como si fuese su cárcel, le
va hablando a su bebé y en una de esas ocasiones le dice:
"
Querido bebé: Espero que algún día alguien quiera abrazarte durante 20
minutos seguidos, y eso sea lo único que haga, que no te coarte, que no
te mire a la cara, que no intente besarte, que lo único que haga sea
envolverte con sus brazos y apretarte tan fuerte, sin la más mínima
muestra de egoísmo."
Creo
que no hay beso o cualquier otro tipo de contacto que pueda competir
con el abrazo, para mí es la mayor muestra de amor, del desinteresado. Y
es que si hay algo que realmente me gusta, aprecio y demando es un
abrazo, pero de esos de verdad, de esos que te hacen envolverte con el
alma de la otra persona; de esos abrazos que paralizan el mundo y hacen
que no exista nada más, que te rompen, que te recomponen, que te hacen
sentir la paz, que te hacen sentir vulnerable pero a la vez fuerte, de
esos abrazos que te alejan de la soledad y de las tristezas........
Manos arriba, esto es un abrazo. Cuidado, te advierto que tengo un alma y está cargada......
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